Hola 🥰 Hoy llego a tu bandeja de entrada con mucho amor y paz adentro mío. Ojalá te llegue a través de estos píxeles y te abrace del otro lado de la pantalla, desde donde sea que estés.
Es una mañana de otoño en Barcelona, pero de esas donde hay sol y podés salir sin bufanda, cuando hace frío pero no tanto. Además es viernes. ¿Qué más puedo pedir?
Me entusiasma mucho fin de año.
Hacer balances.
Hacer balances. Mirar atrás. Tomarme una pausa para reflexionar qué pasó, y qué empieza, qué suelto y que vuelvo a elegir.
Si estás acá hace un tiempito, lo sabes y probablemente compartas ese entusiasmo (respondeme y contame 💕).
Y al mismo tiempo, con tanto movimiento dando vueltas, esa idea de cierre puede fácilmente convertirse en una carga más, una ítem extra en la lista de pendientes, otra cosa para sumar a la mochila infinita de peso de fin de año.
Si hay algo que quisiera compartirte con esta carta es este recordatorio:
El solo hecho de estar acá, haciendo lo mejor que puedes, es suficiente.
Bah. No. Me corrijo: no es suficiente: Es un montón.
Estoy tan orgullosa. Tan orgullosa, y tan agradecida, de que a pesar de todo, estamos acá, con fe, con entusiasmo, con ganas. De crecer, de seguir aprendiendo, de conocer, de animarnos, de conectar, de sembrar, de cultivar, de compartir.
No sé si es el otoño, o las luces navideñas que invaden todas las calles del centro, o el frío.
No sé si es que esta semana terminaron algunos procesos individuales de coaching y me emociona tanto ver la transformación que puede suceder en tan pocos meses.
No sé si es que el sábado pasado di Desbloquear, un taller que tenía años de incubación y finalmente vio la luz por 1º vez—y fue tan movilizante que me dejó de cama un día entero.
No sé qué es. Pero es, y está. Y quiero hoy, en esta carta virtual, decirte algo que le dije a las participantes del taller:
Este camino —de querer crecer, de reconectar con partes tuyas que hace tiempo no conectas, de vivir desde adentro hacia afuera— mueve profundidades.
Tenga ese camino los detalles que tenga —tu ritmo, tu tiempo, tu color—…, no lo dudes un segundo:
Es algo que remueve y moviliza de forma muy profunda.
No es suficiente: es un montón. Y es tan necesario, importante e inspirador… porque no te olvides: no estamos acompañando a lo largo de todo este proceso.
Y ahora te pregunto:
♦️ ¿Cómo estás viviendo el fin de año? ¿Cómo te encuentra esta época? ¿Qué necesitas para transitarlo mejor? ♦️
Con cariño y hasta la próxima carta,
Sharon
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