Este fin de año, te deseo:
Fin de año es una época del año más movida de lo habitual, donde hay una sobreestimulación de todo e incluso la persona más cuerda puede perder la cabeza.
Solo quiero escribirte para animarte a cerrar este año con menos autoexigencia y tal vez —¿por qué no?— más curiosidad.
Descanso. Pausa. Un rato -al menos un rato- para frenar.
Quería compartirte algo que me estuvo dando vueltas:
Cada práctica de yoga termina de la misma manera. Después de todo ese movimiento y respiración, la práctica se cierra así:
Acostada boca arriba. Piernas estiradas. Brazos estirados.
Y ya está. Eso es todo. Varios minutos, así.
Esta última pose —que parece no ser una pose at all, solo estar tirada así nomás— se llama la pose del cadaver.
Shavasana.
Esta es la pose de yoga más importante, según varios maestros.
“¿Esta? ¡Si no estoy haciendo nada!”
Parece súper fácil, pero… ¿es realmente tan fácil?
Saber descansar.
Saber estar.
Saber no hacer nada.
Algo pasa en nuestro cuerpo —en nuestro espíritu— cuando nos damos el permiso de estar quietas.
Los aprendizajes, los cambios, lo vivido… tienen la oportunidad de sedimentar. Cuando estamos yendo permanentemente de un lado a otro —de una pose a otra— sin parar, todo eso que vivimos sigue en remoción.
Es así como nos perdemos la oportunidad de integrarlo. De apropiarnos de esos aprendizajes y experiencias. De incorporarlos—literalmente: Hacerlos parte nuestra.
El 2020 trajo sus cositas… Qué año intenso. Remoción absoluta, interna y externa.
Y ahora que el año está llegando a su fin, toca el momento de Shavasana.
De acostarse en el mat, estirar brazos y piernas y descansar.
Dejar que todo lo que pasó sedimente.
Dejar que el cuerpo lo absorba.
Entonces te pregunto…
🔸 ¿Hay alguna forma en la que puedas hacer tu versión de Shavasana en esta época de locos? ¿Cómo sería, un ratito de descanso, en tu día a día? 🔸
Con cariño y hasta la próxima carta,
Sharon
PD1. Yo también voy a escuchar mi propia propuesta y poner pausa a esta newsletter durante dos semanas. Nos vemos en enero.
PD2. Más que unas buenas fiestas, lo que más te deseo son unas buenas SIESTAS. Los mejores descansos profundos, de esos que te resetean por completo. Ya estás acá. Eso es TANTO.
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