Llovía y vimos Whiplash. Peliculón, super recomendada.La peli muestra la relación entre un baterista de 19 años, ambicioso de ser el mejor, y su profesor, un manipulador que lo abusa emocionalmente como método de educación.
La película plantea una pregunta importante:
¿El maltrato se justifica si contribuye al parto de obras maestras?
¿Tiene derecho el profesor de abusar de su alumno, para obligarlo a superar sus límites?
Son preguntas que tenemos que responder nosotros, cada uno. No solo los artistas, si no padres, líderes, jefas, maestros, todas las personas que tengan cierta influencia en otros. ¿Cómo queremos sacar lo mejor de otras personas? ¿De qué forma? ¿Cuál queremos que sea nuestro legado?
Spoiler (no sigas leyendo si no querés enterarte del final):
Antes de conocer a su profesor, Andrew era un buen baterista. Había sido elegido para estudiar en la mejor universidad de música del país. Cuando empezó a entrenar con este profesor, a sufrir sus maltratos y manipulaciones, se obsesionó. Cortó relación con su música y se aisló de su familia. (Tampoco tenía amigos.)
Se dedicó a practicar hasta que le sangraban las manos y sufría ataques nerviosos. Esas horas obsesivas de práctica no las hubiera hecho sin el empuje del profesor, por más de que el empuje era uno psicológicamente peligroso.
El solo magnífico que toca en la última escena es el resultado de toda esa práctica y obsesión. Andrew está tocando como uno de los grandes. Lo logró. Es uno de ellos, cualquiera que lo ve y lo escucha lo sabe. Hasta el profesor, eufórico, que lo guía mientras toca.
La película lo plantea de manera clara: si no hubiera sido por ese maltrato, Andrew nunca hubiera superado sus límites. Jamás hubiera tocado ese último solo.
Entonces, ¿se justifica el maltrato o no se justifica? (¿Qué es lo que queremos como sociedad?)
Mientras Andrew toca desquiciado, su padre lo mira desde un ángulo, con orgullo. Pero durante un mili segundo algo se le tuerce en la cara. Su hijo está tocando como uno de los grandes, pero él también se lo pregunta… ¿a qué costo? Se lo ve preocupado.
Es fácil enamorarse del romanticismo que le tenemos como cultura a la vida del artista. Como sociedad, le hemos permitido (durante siglos) muchas cosas a muchos artistas solo por ser grandes en su arte. Maltrato familiar, violencia doméstica, abuso sexual, adicciones… sin darnos cuenta de que antes del arte está la vida.
El arte no sirve de nada si el que lo hace es un hijo de puta.
Entonces, ante la pregunta de si una obra de arte brillante avala el maltrato, digo que no. Preferiría un mundo en el que Andrew toca bien la batería y no sufre a manos de su profesor. Preferiría un mundo donde personas como ese instructor no tuvieran la posibilidad de influir a otros, en especial jóvenes en etapa de crecer.
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