Una forma de lidiar con la angustia, la ansiedad y el miedo es darle un sentido.
Es inevitable que, en un momento tan profundamente extraño como este, la cabeza se dispare y vaya por lugares oscuros. Sentirse rara está bien. Sentirse rara es lo único normal en una situación absolutamente anormal.
Ya aprendí que en un mismo día voy a pasar por todo el espectro emocional. Tener eso en mente me ayuda.
Pero también me ayuda saber esto: puedo compensar.
Estar encerrada, sin saber qué va a pasar, despierta sensaciones incómodas. De nuevo: frikiar es normal. Pero entonces puedo buscar un balance y pensar en cosas positivas o que me tranquilicen.
Por eso, con la intención de sentirme bien, esta mañana me fui al balcón de mi departamento y aproveché mis páginas de la mañana para llenar tres hojas agradeciéndole cosas a la cuarentena.
Les comparto algunas.
Gracias, cuarenta, por ayudarme a…
- reactivar este espacio y conectar con esta comunidad increíble
- volver a leer
- charlar con mi familia más seguido
- empezar a meditar cada mañana
- cambiar los muebles de mi departamento
- descubrir que cocinar me puede entusiasmar
- conocerle la cara a mis vecinos
- darme el tiempo necesario para irme a las nubes (el mundo de la imaginación)
- conocer más a las personas con las que vivo
- estar quieta.
¿Y vos?
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