“¿Viste cuando te estás despidiendo de alguien que querés en el aeropuerto y te ponés todo tierno?” preguntó George Saunders.
Cuando estás por subirte a un avión, las cosas alrededor cobran otro peso. Viajar te saca de tu contexto normal. Te da el espacio para ver las cosas desde una perspectiva diferente y de sentir chorros de emoción. Esa sensación es la que Saunders definió como el “estado de ánimo de aeropuerto” y me gustó tanto que me la guardé, como me guardo todo lo que amo.
¿Pero por qué limitarla solo al aeropuerto?
“¿Qué si esa es la verdad? ¿Qué esa sensación, multiplicada por 10, debería ser el modo en el que existimos todo el tiempo? Al otro día ya sos vos. Hay una gran diferencia entre esas dos personas.
Mi miedo sería la cantidad de tiempo que pasé en ese viejo, estúpido estado mental que da siempre todo por sentado, en vez de este estado exaltado de estar extra-cariñoso con las personas que te importan.”
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