Para escuchar el podcast, poné play acá abajo. Si no, seguí leyendo en versión texto:
Sos lo que hacés.
La pregunta entonces es: ¿quién querés ser?
La forma de llegar ahí es a través de tu rutina, de lo que hacés día a día.
¿Por qué una rutina?
La palabra “rutina” no tiene porque ponerte los pelos de punta. Una buena rutina puede ser tu mejor aliada.
“Cómo pasamos nuestros días es cómo pasamos nuestras vidas” dice Annie Dillard.
Esas acciones de cada día, después de un año, suman 365 cosas chiquitas—o una muy grande.
Las acciones chiquitas, a largo plazo, suman.
Lo que hacemos y repetimos tiene acciones profundas. La idea es armar una rutina que incluya las acciones que querés conquistar y que sabés que te hacen bien.
Cómo empezar
Muchas veces nos ponemos objetivos que no duran más allá de una semana.
¿Por qué y qué podés hacer para evitarlo?
El motivo principal por el cual no sostenemos un nuevo hábito en el tiempo es que no está acompañado por una motivación mayor. No tenemos claro porqué queremos generar este cambio.
Lo primero que tenés que pensar es en el valor, no en el hábito en sí. Olvidate del hábito, olvídate de la rutina. Pensa en lo siguiente:
¿Qué te hace falta en tu vida? ¿Qué áreas quisieras trabajar?
Puede ser la social (salir, pasar más tiempo con amigos y familia), el trabajo (dedicarle más horas, ser más organizado, cambiarlo), la salud (hacer ejercicio, comer mejor), la creatividad (ir a clases, aprender algo nuevo, animarte a mostrar lo que hacés), la pareja (organizar planes diferentes, tener conversaciones más profundas), la autoestima (aprender a quererte, pasar más tiempo sola, escuchar lo que te dice tu mente)…
Necesitás conectar el valor con los hábitos. Así aumenta la posibilidad de que el nuevo comportamiento se sostenga. Es la diferencia entre proponerse de la nada salir a correr 3 veces por semana (hábito) y proponerse priorizar la salud (valor).
La clave para diseñar una rutina ideal es descubrir esa motivación más profunda… porque esa es la que te va a servir de motor.
Es lo que te va a impulsar cuando te dé fiaca seguir o cuando las tentaciones sean demasiado grandes. Ese valor va a ser incluso el que te ayude a seguir con este objetivo, aunque no lo hayas estado cumpliendo.
La cuestión no cumplir los hábitos a raja tabla así por que sí, si no de escuchar la motivación de fondo y dejar que te siga guiando.
Saber qué valores priorizar no es fácil.
Podés empezar con estas preguntas:
- ¿Qué personas admirás y por qué?
- Cuando pensas en tu vida ideal, ¿qué imaginás? ¿Qué hacés, día a día?
- ¿Qué aspiraciones tenés para vos, para tus proyectos, para tu futuro?
Estas respuestas te van a ayudar a encontrar el valor al que quieras dedicarte. Una vez elegido el valor, recién ahí empezás a pensar en los hábitos.
Hay muchas formas diferentes de cumplirlo.
Por ejemplo, si querés ahorrar/cuidar la plata, los hábitos que se desprenden pueden ser: gastar menos, pedir un aumento, buscar otro trabajo, comer más en casa, no comer afuera, no hacer compras, evitar las vidrieras, no comprar cosas online, etc.
No hay un único mapa de ruta ni una guía infalible que funcione para todos. Lo mejor es probar diferentes approaches y ver qué te funciona mejor.
Cómo lo hago yo
La forma que estoy usando yo en este momento es la que hablamos con Michi en el episodio anterior.
Elijo un tema central que quiero trabajar durante el mes –mi valor–, que se convertirá en mi objetivo general. Con eso en mente, pienso una serie de micro-objetivos que me ayuden a lograrlo.
Intento que los microobjetivos sean acciones diarias, en vez de que se logren de una sola vez. Es la diferencia entre una acción que se repite (“acostarme antes de la medianoche”) y algo que empieza y termina con una sola acción (“conseguir una bicicleta”).
Una herramienta que me sirve mucho es tener mi progreso a la vista. Me compré un calendario que tengo colgado en mi habitación donde puedo marcar mi progreso con un tic o una cruz. Esto sirve para tener lo en mente, para tenerlo a la vista, para que abandonarlo no sea tan fácil.
Decidí no decidir
El objetivo final de una rutina es automatizar estas decisiones.
Ahorrarnos la lucha mental de tener que decidir cómo actuar en cada momento.
No te despertás cada mañana y te preguntás si lavarte o no los dientes (¡o al menos eso espero!). Ya estás acostumbrado, y ni siquiera te lo tenes que preguntar. Lo automatizaste.
Esto mismo es lo que querés hacer cuando diseñás tu rutina ideal.
El proceso es así:
Decidís para después no tener que decidir más. Decidís hacer algo nuevo, todos los días, a conciencia, porque sabes que en un momento estos hábitos potenciadores van a estar incorporados a tu rutina,
Y en ese momento, ya no vas a estar eligiendo más. No vas a tener una lucha mental para decidir si cumplir o no cumplir. Tu comportamiento natural va a estar lleno de buenos hábitos.
Empecé con el experimento en febrero, pero lo sigo durante marzo también. Pense que un nuevo mes vendría con un nuevo valor, los voy a mantener. ¿Por qué? Por que todavía no los naturalicé. Darlos por cumplidos después de un mes era demasiado pronto.
Incorporar nuevos hábitos requiere decisión primero y voluntad después… pero solo al principio.
“Decido y después no decido: conscientemente, y después inconscientemente” dice Gretchen Rubin, en su libro Mejor que Nunca . Es un libro que recomiendo mucho para desarrollar mejores hábitos y profundizar lo que estamos charlando acá.
La palabra “rutina” solo nos tiene que poner los pelos de punta cuando es algo que haces todos los días, pero sin conciencia, monótono, y que no te ayuda a crecer.
En cambio, una rutina ideal…
“La rutina, en un hombre inteligente, es una señal de ambición” dice W. H. Auden.
Y yo soy muy ambiciosa y sé que vos también. Nos esperan muchas cosas, y tenemos que estar listxs.
Cultivar buenos hábitos —elegidos con conciencia y puestos en práctica— es una de las formas más sostenibles de lograr lo que te propongas.
Ahora quiero saber:
¿Qué valor te gustaría trabajar? ¿Qué habitos se desprenden de ese valor?
Si te gustó este episodio, suscribite a la newsletter. Cada martes, recibís un mail de mi parte con inspiración práctica y consejos para vivir mejor.
Deja un comentario