—Hoy es el día más deprimente del año.
Eh… ¿qué?
Era el 19 de enero y estas palabras salían de la boca de un amigo.
—Sí. La gente empezó el año con toda, ganas de cambio, intenciones. Ahora ya pasaron las fiestas, volvieron a la rutina y todas las metas que se habían puesto, las fallaron todas. Por eso. El día más deprimente del año.
Pero, pero… ¡19 de enero! Ni siquiera estamos a febrero. ¡¿Y “la gente” ya estaba deprimida?!
(Acá es válida la pregunta: ¿Qué “gente”? ¿Cómo podemos definir una mayoría? Pero eso será para otro momento…)
Es posible que mi amigo exagere. Y es posible, también, que haya algo de verdad en lo que dice.
Puede ser que esas ideas de cambio que tenías tan cerquita se hayan ido alejando cada vez más hasta hacerse borrosas de nuevo, casi imposibles.
Si hay algo en sus palabras que te resuena, te pido por favor:
Frena. Respira hondo. Relaja los hombros, acomódate en donde estás y exhala.
Estás acá. Un día más. Una nueva oportunidad. Lo estás haciendo increíble.
Esto no es una carrera.
Crecer no es un camino lineal. Los cambios cuestan. Pero seguimos adelante porque a largo plazo, construyen algo que vale la pena.
Si te desinflaste: ¡Genial! Es una súper noticia. Estos arrebatos y esta resistencia forman parte.
Es así—un ciclo continuo—:
Hacer, deshacer, rehacer.
Un paso adelante, dos atrás, cuatro al costado y un salto gigante, una vueltereta, un tropezón que se convirtió en algo elegante… & on & on & on.
Menos mal, ¿no? Lo hace mucho más divertido.
Esto no es una carrera. Repito: ESTO NO ES UNA CARRERA. Y además, ¿qué es un año? Una fabricación humana. Tu línea de tiempo, tu propio ritmo, tu crecimiento como ser humano es único y diferente.
Que nadie te apure. Esto es tuyo, por y para vos completamente.
¿Sabés lo que necesitamos?
Paciencia. Compasión. Hacer cosas que te motiven y hagan sentir bien, porque cuando estás bien —en conexión, usando esos talentos— eso se contagia. Uf. ¡Y cuánto necesitamos contagiarnos para llevar adelante todos los cambios que este mundo necesita!
Necesitamos personas — “gente”— alineadas con su propia expansión, sabiendo que es un camino lento, sostenible, paso a paso, impredecible, sinuoso, extenuante y excitante al mismo tiempo.
No te confundas: que te sientas bien es un SERVICIO A LA COMUNIDAD.
Y si tenés ganas de compartir(te), contame respondiendo a este mail. ✨
Con cariño y hasta la próxima carta,
Sharon
PD. No hace falta que lo hagas por tu cuenta. Tener acompañantes en esta búsqueda no es solo un regalo y una alegría, es también una forma de seguir adelante.
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