No puedo evitarlo: no es diciembre ni siquiera y ya estoy sintiendo el cierre del año.
Tal vez es porque acá asoma el invierno y siento que mi cuerpo y mi espíritu están preparándose para hibernar.
Pero antes de meternos en la cueva, es necesario mirar atrás y ver qué pasó… y qué aprendimos.
El 2020 fue rarísimo.
No quiero concluir el año aún, y no es por eso que te escribo hoy.
Es simplemente que en este mirar atrás, me voy dando cuenta de qué aprendí o descubrí o cambié, especialmente esos cambios que se dieron a partir de la cuarentena.
Todavía estoy en proceso de decantar algunos, y cuando llegue el momento también me gustaría conversarlos… pero por ahora quiero compartirte algunos de las cosas que surgieron a la luz en este mundo pandémico:
Algunas cosas que aprendí / descubrí / cambié en (y a partir de) el confinamiento:
1.Encontré muchísima alegría y creatividad en la cocina.
Toda mi vida me enorgullecí de ser una alguien que “no cocina”, blandiendo esta frase contra la domesticidad de cualquier posible rol por ser mujer, pero la cuarentena me invitó a adentrarme en este mundo y disfrutarlo mucho.
2. Miré muchos documentales y leí vorazmente acerca del cambio climático… y me deprimí y enojé MUCHO.
Dejé de comer carne y leche y producto animal de un día para el otro. Todavía no sé cómo hablar de esto sin ahogarme en el intento, pero este es un primer approach. Estoy hace meses ya leyendo e investigando y necesito participar de conversaciones activamente. Si tenés ganas de hablar sobre esto, contestame a este mail. O si te pasó algo parecido. No estamos solxs.
3. Reafirmé que la creatividad es una herramienta REVOLUCIONARIA.
Justamente por el punto 2, estoy más convencida de que destapar la creatividad es un acto de servicio muy poderoso. En un sistema roto, la creatividad nos motiva a IMAGINAR alternativas de cómo las cosas podrían ser diferentes. Como podríamos relacionarnos con el otro, con nosotros mismos y con lo que nos rodea – planta, objeto, animal, especie – desde un lugar más sano, más real, más conectado.
Y una vez que lo imaginamos, LO PODEMOS HACER REAL.
Lo repito:
Una vez que lo imaginamos, lo podemos hacer real.
Primero la visión, luego la construcción.
Que nadie te diga que imaginar es una pérdida de tiempo. No se dieron cuenta que cada edificio a su alrededor nació a partir de unos planos. Y que esos planos, además, fueron primero una vez una idea en la cabeza de alguien. Algo tan sólido, tan gigante, tan pesado como un edificio entero… nació de una idea.
Estoy con MUCHAS ganas y mucha urgencia de poner mi imaginación y mi creatividad al servicio de un mundo más sano, más amable, más alegre y permisivo.
Ahora te pregunto:
🔸 ¿De qué manera te afectó la pandemia? ¿Qué descubriste? ¿Qué hábito cambiaste, que acciones de tu comportamiento se vieron modificados? 🔸
Y si tenés ganas de compartir(te), contame respondiendo a este mail.
Con mucho amor y hasta la próxima carta,
Sharon
PD. Primero lo imaginamos. Después lo construimos.
PD2. Dos documentales que te recomiendo para conocer más acerca de lo que comemos y la destrucción que estamos generando (a nosotros mismos y al planeta): Cowspiracy + What the Health (ambos en Netflix).
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