Algunos se mudan por trabajo, otros por estudios, otros por amor o por ganas de tener una nueva aventura… Cada experiencia es diferente.
Pero si te estás por mudar, hay algunos puntos para tener en cuenta antes de dar el gran paso:
Tené paciencia.
Una vez leí que a partir de los 6 meses de estar en un nuevo lugar empezás a conocerlo de verdad. Es decir, que esos meses anteriores no fueron un reflejo fiel. Mi sugerencia es darte 1 año de permiso para sentirte incómoda, para no encajar, para empezar a entender cómo funcionan las cosas. Si vas con este marco, va a ser más fácil. Lleva tiempo entrar en el ritmo.
Andá con un plan.
Aunque no sea el ideal. Buscá de antemano alguna actividad que te ordene una vez que llegues y que te dé algún tipo de rutina. Puede ser un trabajo, un curso de idiomas, unirte a un club para jugar al fútbol o hacer otro deporte.
Algún mínimo de rutina o ancla para conocer gente es fundamental.
Algo que a mí me encantó fue dar clases particulares de español y de inglés. Pensá en qué sos bueno y si podés y te interesa, da clases particulares. Poné un anuncio en internet o en las carteleras de las universidades. Es una forma de conocer personas nuevas mano a mano y de ganar un poco de plata. Conozco amigos que dieron clases de Photoshop, de dibujo, de lo que sea… ¡Las posibilidades son de verdad infinitas!
Buscá información sobre personas que ya se mudaron ahí.
¿Para qué empezar de cero si podés aprovechar la experiencia de otros? Seguro hay algún blog de alguien que hizo lo que estás por hacer. Buscá en Google. Leé y absorbé sus consejos y si podés, ¡escribiles! Es una forma genial de conocer a alguien que pasó por la misma situación.
Aprendé a estar solo.
Vas a estar solo mucho tiempo. ES NORMAL. Es una buena oportunidad para conocerte mejor. Mudarse a un lugar nuevo y empezar de cero es un ejercicio constante de salir de tu zona de confort. Va a costar de a momentos, pero por suerte las cosas difíciles nos ayudan a crecer y la confianza que te va a dar mudarte a un lugar nuevo es irremplazable.
Es normal odiar el país al que vas e idealizar el país de donde venís.
Preparate porque vas a comparar todo. En mi caso se dio así: siempre supe que después de terminar la universidad, quería irme de Argentina y vivir en otro lado. Argentina, a mis ojos, tenía muchas limitaciones. Me mudé a Italia porque mi novio es de ahí y me costó mucho (me cuesta todavía) encajar. Pasé mi primer año criticando todo aspecto italiano e idolatrando Argentina, cosa que nunca creí que me pasaría…
Cuando volví de visita, después de más de un año en el extranjero, me di cuenta de que había exagerado todo: las cosas buenas de Argentina y las malas de Italia.
Fue un gran alivio leer este post sobre las cosas que nadie te dice acerca de mudarte del blog Young Adventuress. A pesar de haberse mudado a España y estar muy contenta con su decisión, confesó que de a ratos lo odiaba. Darme cuenta de que le pasaba a alguien más fue un alivio enorme.
El nuevo lugar a donde te vas a mudar tiene sus cosas buenas, pero como todo, también tiene sus lados negativos. Está bien. Vas a tener los ojos nostálgicos y sentir de a ratos que no pertenecés ni en un lugar ni en el otro. Pero no te olvides: que sea diferente no significa que sea malo.
Intentá vivir lo más local que puedas.
Estás en un nuevo ambiente. ¡Aprovechalo! Sobre todo al principio, donde más cuesta porque todavía te estás adaptando.
Adoptá una mirada antropológica y estudiá las costumbres, el idioma, la comida y más que nada la forma de pensar. Vas a aprender mucho de vos y de tu nuevo lugar si te animás a meterte de lleno en ella. Salí de vos mismo y mirá. Registra que es lo que los caracteriza, cuales son sus idiosincrasias, cómo son las relaciones entre ellos…
Pensalo como algo que no es permanente.
Como bien millenials que somos, muchas veces pensamos que las elecciones que tomamos son de por vida. Ya sea aceptar un trabajo, ponernos de novios, o estudiar una carrera. Pero no es así. Lo que a mí me ayuda mucho a no desesperarme es pensar que el lugar a donde me mudé (en mi caso, Siena) no es algo permanente. Siempre se puede volver o cambiar de dirección.
Mudarse a otro país no es fácil.
No es fácil, pero no puedo describirte lo que vas a aprender, vivir y crecer. Hace casi 2 años que me fui, y a pesar de que no todo fue color de rosa, cambié y crecí de formas que no puedo explicar. Hice cosas que jamás creí que haría, me convertí en una persona más independiente, responsable y autónoma y tengo mucho más en claro cuáles son las cosas que quiero y cuáles no. Estoy muy orgullosa de la persona en la que me estoy convirtiendo, y haberme mudado influyó mucho en este proceso.
Como dije antes: no es fácil estar fuera de tu zona de confort, pero vas a crecer mucho y eso no te lo saca nadie. ¡Qué emoción! Estás dando un paso gigante y eso es muy meritorio. Te deseo lo mejor.
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