El dolor forma parte de la vida. Tarde o temprano, nos toca. No digo nada nuevo, pero entendí algo fundamental*.
Podemos elegir qué tipo de dolor queremos.
¿Es el dolor del artista? Un dolor que implica vulnerabilidad, riesgo, incertidumbre y un ciclo de fracasos.
¿O es el dolor de ser uno más de la masa? Un dolor que implica un sensación de descartar nuestras ambiciones y capacidades, de no tener control sobre nuestras decisiones, de dejarlo todo en la carrera imposible de ser “normal“.
Tarde o temprano vamos a sentir uno de los dos. Lo importante es reconocer que podemos elegir cuál.
* Leer a Seth Godin es como encontrar agua en un desierto. Su libro The Icarus Deception, donde expone esta idea, es impresionante.
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