Hay 2 grandes categorías de personas: las que funcionan de día y las que funcionan de noche.
Yo entro en la primera categoría: soy una persona extremadamente diurna. La idea de madrugar me entusiasma. ¡Quiero agarrar el día desde su nacimiento! Estirarlo todo lo posible para que sea siempre mañana y que el mediodía no llegue nunca.
Después del almuerzo, mi entusiasmo se desvanece de a poco. Y sin falta, después de las 11de la noche, mi cerebro se apaga (por algo siempre me dicen “la abuela”). Es a las mañanas a las que soy adicta.
Otros, en cambio, son vampiros. Su cabeza está más alerta a las horas de la noche y necesita salir a la noche para conectarse con otros. La noche le trae una claridad que durante el día no encuentra y levantarse temprano es una tortura.
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Hay un bar al que voy a desayunar cada mañana, a 100 metros de casa. Salgo del edificio, doblo dos veces a la derecha y ahí está. Se llama Bar Pinacoteca y adentro es oscuro, color madera barnizada. Tiene algunas mesas pero casi siempre vacías, porque, como dicta la costumbre italiana, la mayoría de los clientes vienen, toman su café de pie y se van a los pocos minutos.
Yo, en cambio, me quedo una hora. Encontré mi espacio para leer, escribir y hacer mi registro de los días, acompañada del mejor cappuccino de toda la ciudad. (Ya conozco casi todos.)
—¿Estás estudiando?— me pregunta el barista desde el otro lado de la barra. Sobre mi mesa hay siempre dos cuadernos —mi logbook y mi cuaderno normal— y al menos un libro. Voy rotando un poco con cada uno.
—No—. En Siena hay muchos estudiantes universitarios. —No, no. Hago esto porque me gusta. Soy la nerd más grande que hay.
Frunce el ceño así que le explico que si no hago esto a la mañana, mi día se arruina.
—Es como tu entrenamiento—me dice—. Algunos hacen stretching, van al gimnasio. Para vos es esto.
Lo entendió todo.
Más que el resultado de lo que escribo a la mañana cuando voy a tomar mi café, lo importante es la rutina, anclar ese espacio y tiempo para mí misma apenas empieza el día (y sin celular). Salir de casa a tomar un café es, para mí, un programón.
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Cada uno va descubriendo qué es lo que funciona mejor. Hay que ir probando distintas cositas, modificar las rutina de a poco y rearmarla a algo que te sirva.
¿Vos? ¿Sos de las mañanas como yo, o un vampiro de la noche? ¿Y tenés algún tipo de “entrenamiento” o “ritual” que te ayude a entrar en un estado óptimo?
Arturo Delgado says
Trabajo de noche ya que soy guardia de 24 horas, hoy me di cuenta que durante el día mi mente está dispersa, no puedo pegar el ojo en un libro o mi móvil por qué mi mente se distrae con facilidad, durante el día quiero hacer tantas cosas a la vez que no termino haciendo ninguna pero en la noche es otra cosa, puedo leer un libro durante 2 horas y sentiré que habrán pasado 30 minutos, puedo acabar de ver una película sin distraerme, termino mis trabajos escolares en la mitad del tiempo que me tomaría durante el día, leo artículos como este, aveces escribo breves historias que me invento al momento, eh llegado a cantar canciones que no existen.
Es raro como mi cerebro es más activo durante la noche, aunque también preferiría estar en mi casa tumbado en cama durmiendo una larga y reparadora siesta.